Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas,comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No tolero a maniobreros ni ventajeros. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reir de sus errores. Que o se envanezca con sus triunfos. Que no huya de sus resposabilidades. Que defienda la dignidad humana.
Y desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quién los golpes duros de la vida les enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí...tengo prisa...por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma porque de cualquier manera llegarás...(Yo te deseo que sea en 120 años más)
Por eso VIVE, DISFRUTA DE LA VIDA, no te pongas excusas, no sigas postergando la tuya.
MARIO DE ANDRADE
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